- Pero madre, yo de verdad no quiero presentarme. - Lisa refunfuñaba en la cocina mientras su madre le ponía algunos alfileres al vestido. - Mi padre me ha dicho que no tenía que hacerlo... Esto no es obligatorio.
- Quédate tranquila. - su madre tan paciente como siempre le dijo suavemente. - no es que vayamos a aceptar algún compromiso... Solo debes presentarte porque eres la primera hija del profesor North.
- Pero cumplí los catorce hace meses madre. - Habían pasados cinco meses desde su cumpleaños número catorce y su padre, como el excelente hombre que era le dijo que no esperaba presentarla a la sociedad tan joven. - ¿qué tiene de bueno hacerlo ahora?
- Que es una excelente oportunidad para que te habrás un camino entre los mejores profesores del pueblo. - la señora le dedicó una sonrisa y un alfiler la pincho bajo la axila. - todavía no sabes hablar el tordon, ni el cuares... Si algún profesor de esas lenguas se encuentra allí podrías... - su madre presionó el vestido en su vientre. - ser encantadora como siempre y obtener unas clases con ellos.
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Entraron en el gran salón, ella y su padre se encontraban cruzando sus brazos y caminando a la par con el otro. Lisa lucia su largo cabello castaño en una trenza decorada con pequeñas joyas y su vestido de terciopelo color azul cielo hacia resaltar sus ojos miel.
Su padre a su lado vestía un traje color café con una corbata del color de sus ojos, verdes oscuros.
Su padre a su lado vestía un traje color café con una corbata del color de sus ojos, verdes oscuros.
Su padre la presento a cada uno de los profesores y sus hijos, e hijas. La mayoría tenían hijos entre los veinte y veintidós y el Señor North hacia caras incómodas cuando estos miraban con aprobación a Lisa, quien por su altura siempre parecía mayor.
- Ella acaba de cumplir los catorce. - decía su padre luego de que un chico de veinticinco besara la mano de Lisa. - catorce, catorce.
- Ella acaba de cumplir los catorce. - decía su padre luego de que un chico de veinticinco besara la mano de Lisa. - catorce, catorce.
- Padre creo que le ha quedado claro. - la chica siempre trataba de ser lo más refinada, elegante e intelectual posible, era algo que su madre le había inculcado a ella y a su hermana desde muy jóvenes. - Disculpe la actitud de mi padre, es mi primera presentación luego de cumplir los catorce.
- Ya veo, discúlpame tú a mí. - el chico se inclinó ante el profesor y agregó. - pensé que tenía una hija mucho mayor.
Y cosas como esta sucedieron cada vez que Lisa era presentada a chicos que pasaban los veintes.
La cena fue tranquila, pavo al horno con ensalada de papa y un vaso de jugo de papaya. La larga mesa había sido decorada con frutas y velas y las mayorías de las conversaciones eran sobre libros o algún rey que solicitaba buenos profesores para sus hijos idiotas.
- Creo que nosotros no hemos tenido el placer de presentarnos ante su hija Profesor North. - le dijo una voz a su padre. Lisa miró de reojo a un señor canoso, quien seguro tendría un hijo igual de canoso, y continuó comiendo sus uvas.
- General RedWall, que gusto verlo. - le dijo su padre al señor. - Es una extraña coincidencia encontrármelo en las reuniones de profesores. ¿Sus hijos necesitan algún tutor?
- Oh no,no ya sabes cómo son Lucas y Holly. - el señor apoyo su mano en el hombro del profesor North. - excepcionales como su abuelo.
- Claro que si. - Mateo North miró a su hija y esta trago y le dedicó una fina sonrisa al señor RedWall. - Esta es mi hija Lisa; Lisa este es el general RedWall.
- Mucho gusto señor RedWall. - la chica se puso de pie para darle su mano, la cual fue besada delicadamente por el general.
- Me recuerda a Susana, Profesor. - Lisa sonrió, siempre era comparada con su madre. - Quien no veo desde que vine con mi padre a esta reunión de profesores.
- Hace unos veinte años. - su padre sonrió. - El profesor RedWall... Un excelente hombre.
- Así era. - el general suspiro y se dio media vuelta. - Lucas, ven. Quiero presentarte a la hija del Profesor North- Un chico alto y de cabellos rubios se fue acercando. - alguien quien fue capacitado por tu propio abuelo.
Lisa miró al chico de pies a cabeza. Muy similar a su padre a pesar de verse demasiado joven. Pantalones azul marino, camisa blanca y chaleco negro, sobre el un saco del mismo color de sus pantalones. Sus ojos grices y sus pómulos bronceados resaltaban aquellas pestañas largas.
Lisa miró avergonzada al chico, parecí mucho menor que el resto de los que le habían presentado.
Lisa miró avergonzada al chico, parecí mucho menor que el resto de los que le habían presentado.
- Lucas ella es Lisa North. - dijo su padre poniéndose de pie y tendiéndole la mano. - Y yo soy su padre el profesor Mateo North.
- Es un placer conocerlo personalmente profesor. - el chico le dio la mano al señor y le dedicó una sonrisa a Lisa. - ¿ya está en edad de presentación su hija?
Lisa se ruborizó lo suficiente como para que el muchacho sonriera, el padre de este le dio un codazo y el señor North aclaró su garganta.
- Si, desde hace cinco meses. - dijo el profesor.
- Ya veo, debe ser difícil aquí ¿cierto? - el chico no pareció importarle la presencia de los mayores cuando extendió su mano izquierda. - he escuchado que soy el único que tiene menos de veinte.
- ¿Si? - su padre asintió y Lisa toma la mano del chico- ¿cuántos?
- dieciséis. - dijo el y la llevó consigo hacia la mesa de postres. - Y dime Lisa...
-¿Qué cosa? - el chico tomo una galleta entre sus manos y Lisa tuvo muchas ganas de comerse la bandeja completa.
- ¿Desde cuándo no te caes en un charco? - el muchacho metió la galleta en su boca y la comisura de sus labios comenzó a subir. Estaba conteniendo la carcajada de su vida.
Lisa no entendía a que se refería el muchacho ¿caerse en un charco?, la semana pasada se había caído en uno pero, ¿debería responderlo o solo era una broma?. El muchacho la miro como atónito.
- ¿tantas veces te has caído? - Lisa sonrió nerviosamente, aunque por dentro quisiera patearlo. El chico sonrió y a Lisa le pareció ver esa sonrisa antes.
- ¿Puedes llegar al punto de esto? - La muchacha soltó su mano y comenzó a comer una galleta.
- Ya olvídalo, me odiarías si te recuerdo cómo te miraba aquel guardia en la entrada del salón Penumbria, hace... ¿Dos años?
Y entonces Lisa lo recordo, el chico de cabello rubio quien miraba la lluvia, el guardia mirándola con lastima y luego su caída y las burlas de la persona que se encontraba frente a ella.
- Eres un idiota... - Lisa suspiro y miro avergonzada a otro lado.
-¿Pero me he puesto guapo cierto? - Lisa lo miró extrañada, si era humor no le estaba causando risa. - El punto es que estoy diferente...
- Ah, sí... No te he reconocido. - la chica lo miró y luego a la mesa de postres. -¿cómo me has reconocido?
- Siempre supe que eras la hija del profesor.
- El tiene dos hijas. -le respondió la chica.
- Creo que... Puse mis ojos en ti mucho tiempo aquella vez. - Lisa lo miró y soltó una carcajada, Lucas se ruborizó y entorno sus ojos. - Es la verdad... No has cambiado demasiado.
- Bien, bien... Tu luces maduro.
- ¿te vienes a presentar a la sociedad hoy? - Lisa asintió. - ¿quieren tus padres que te cases a los quince?
- Mis padres no arreglaran mi matrimonio.
- Eso es bueno entonces... Aunque mis padres son de matrimonio arreglado, no a todos les va muy bien - Lucas miró a su padre y luego a la chica. - ¿Tus padres lo son?
- No, eran vecinos cuando jóvenes y siempre se gustaron hasta que se casaron. - Lisa comió otra galleta. - Mi madre me explicó que su hermana tuvo que casarse con un tipo del ministerio y lloro mucho por dejar a su amor...
- Y no quiere hacer sufrir así a sus hijas. - la interrumpió Lucas, completando lo que ella planeaba decir.
- Exacto, creo que es algo bueno... No me siento preparada para tener un hijo tan joven. - la chica recordó los dolores de parto que tuvo su amiga Ursula.
- Es genial... Pero es algo difícil.
- Supongo. La mayoría de los jóvenes no perderán su tiempo enamorando a una hija de profesor.
- Tienes razón.
- Lisa. - Su padre grito y la chica lo miró. - ya han venido por nosotros.
- Debo irme. - Lisa tomó tres galletas más y luego le dedicó una sonrisa. - Fue bueno hablar contigo sin sentirme humillada.
- Lisa. - El chico la tomó por el brazo y le dio tres galletas más. - se tu dirección ... Te escribiré.
- Bien. Hasta luego Lucas.
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